miércoles, 18 de marzo de 2026

DISCRECIONALIDAD Y DEBIDA MOTIVACIÓN EN LA GESTIÓN PÚBLICA: ENFOQUE EN LOGÍSTICA Y PRESUPUESTO

 

Por:  Mag. Angel Vásquez, Licenciado en Administración

En la administración pública, la toma de decisiones enfrenta un equilibrio delicado entre libertad de acción y obligación de justificarla, esta tensión se refleja en la interrelación entre discrecionalidad y debida motivación, dos conceptos fundamentales que determinan la legitimidad y legalidad de los actos administrativos. Mientras la discrecionalidad permite a los funcionarios elegir entre varias alternativas dentro del marco legal, la motivación asegura que cada decisión pueda ser explicada, fundamentada y defendida ante órganos de control. La Ley N.º 27444 – Ley del Procedimiento Administrativo General establece la obligación de motivar los actos administrativos, mientras que la Ley N.º 32069 – Ley General de Contrataciones Públicas condiciona la discrecionalidad a criterios de eficiencia, sostenibilidad y valor por dinero, particularmente en los procesos de logística y presupuesto.


Discrecionalidad: Libertad Condicionada en la Gestión Pública

La discrecionalidad en el sector público no implica arbitrariedad, sino la facultad de seleccionar la mejor alternativa cuando la ley permite más de un curso de acción. En el ámbito de la logística y la gestión presupuestal, esta facultad se traduce en decisiones como determinar la modalidad de adquisición de bienes o servicios, priorizar requerimientos o elegir proveedores. Sin embargo, esta libertad está condicionada por:

  • La disponibilidad de recursos presupuestarios
  • La eficiencia en el uso del gasto público
  • La necesidad de alineamiento con objetivos institucionales

 

La Ley N.º 32069 enfatiza que, incluso dentro de la discrecionalidad, las decisiones deben maximizar el valor por dinero y garantizar la sostenibilidad de los recursos, reduciendo el riesgo de arbitrariedad.


Debida Motivación: Garantía de Transparencia y Control

La motivación de un acto administrativo constituye la piedra angular de su legitimidad, Según la Ley N.º 27444, toda decisión debe explicitar los fundamentos de hecho y de derecho que la respaldan, permitiendo:

  • La transparencia en la gestión
  • La posibilidad de fiscalización por órganos de control, como la Contraloría General de la República.
  • La defensa del acto frente a cuestionamientos legales o administrativos (Qué se decidió, Por qué se decidió, En qué evidencia se sustenta)

 

En el contexto presupuestal, la motivación incluye no solo argumentos técnicos, sino también evidencia de disponibilidad de recursos y justificación de alternativas, especialmente cuando la decisión implica gastos que comprometen recursos públicos.

 

Intersección entre Discrecionalidad, Motivación y Presupuesto

En la práctica administrativa, discrecionalidad y motivación no operan de manera aislada, tal relación se vuelve crítica cuando las decisiones logísticas implican asignación presupuestaria:

  • Una decisión discrecional sobre adquisición de bienes o servicios debe estar acompañada de un sustento técnico y financiero completo.
  • La ausencia de documentación que explique la falta de presupuesto convierte la discrecionalidad en riesgo administrativo, comprometiendo la eficiencia y legalidad de la gestión.
  • El control concurrente de la Contraloría actúa como mecanismo preventivo, verificando en tiempo real que toda decisión esté técnicamente y presupuestalmente motivada.

 

Un ejemplo recurrente es la decisión de alquilar equipos sin evaluar previamente la compra, no se comunica oficialmente la falta de crédito presupuestario, ni se evidencia análisis comparativo, ni informe técnico, ante esto, la decisión carece de motivación y se vuelve vulnerable ante una fiscalización.

 

Implicancias para la Gestión Pública

La articulación entre discrecionalidad y motivación tiene múltiples implicancias:

  1. Prevención de riesgos administrativos: Evita observaciones y nulidades.
  2. Eficiencia en el uso de recursos: Permite decisiones justificadas y alineadas con objetivos institucionales.
  3. Fortalecimiento de la rendición de cuentas: Las decisiones documentadas y fundamentadas son fácilmente auditables.

 

En consecuencia, la integración de sustento técnico, análisis de alternativas y respaldo presupuestal no es un formalismo, sino un requisito esencial para la buena gobernanza.

 

Conclusión

La gestión pública moderna requiere que cada decisión discrecional esté acompañada de una motivación sólida que integre aspectos técnicos y presupuestales. Las leyes N.º 27444 y N.º 32069, junto con el control concurrente de la Contraloría, conforman un marco que obliga a las oficinas de administración, logística y presupuesto a actuar con transparencia, racionalidad y eficiencia. La clave para la legitimidad de las decisiones públicas reside en documentar y justificar, asegurando que la discrecionalidad sea ejercida de manera responsable y justificable.

“En logística y presupuesto, decidir sin sustento técnico y financiero no es discrecionalidad, es riesgo administrativo”


DISCRECIONALIDAD Y DEBIDA MOTIVACIÓN EN LA GESTIÓN PÚBLICA: ENFOQUE EN LOGÍSTICA Y PRESUPUESTO

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